Chuao; es un pequeño pueblo de la costa venezolana escondido entre las montañas del Parque Nacional Henri Pittier y las aguas del mar Caribe. Un lugar singular al que aún hoy solo es posible llegar por mar o atravesando antiguos senderos de montaña.

Durante siglos, el cacao ha formado parte de la vida cotidiana de sus habitantes. Allí, la exuberancia tropical convive con una profunda herencia cultural afrovenezolana, las celebraciones tradicionales, los aromas del cacao en fermentación y el ritmo pausado de un pueblo que parece haberse detenido en el tiempo.

Chuao es, para nosotros, mucho más que un origen. Es un paisaje de mar, selva y cacao; una memoria compartida, una forma de hospitalidad y una fuente permanente de inspiración. Cada colección busca capturar un fragmento de ese universo: sus colores, sus aromas y su diversidad.

Nuestra casa lleva su nombre como un homenaje a un lugar extraordinario y al deseo de conservar, a través del chocolate, un vínculo vivo con la belleza tropical de nuestra tierra.

Donde nace la inspiración

Bienvenidos al Caribe de Chuao

Bitácora de viaje

Durante la colonia, el mar Caribe fue la ruta que llevó el cacao de Chuao desde este pequeño pueblo venezolano hasta las mesas de Europa.

Su extraordinaria diversidad, con más de 500 especies registradas, lo convierte en un referente para observadores de todo el mundo.

Santuario de biodiversidad

El camino hacia Chuao atraviesa el Parque Nacional Henri Pittier, un paisaje donde la naturaleza se expresa en su máxima diversidad.

Patrimonio Cultural de la UNESCO

Un paraíso para las aves

Esta ruta asciende entre las montañas del parque antes de descender hacia las costas del Caribe. En pocos kilómetros, el paisaje cambia por completo.

El camino

Cada Corpus Christi, los Diablos Danzantes representan la victoria del bien sobre el mal, en una tradición declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Curvas hacia el Caribe

Durante la época colonial, africanos esclavizados trabajaban en las haciendas de cacao. Hoy, sus descendientes mantienen vivas las tradiciones que dan identidad al pueblo.

Cacao fino de aroma

Chuao no tiene acceso acceso terrestre. Se llega por mar desde el pueblo de Choroní, un aislamiento que ha preservado su esencia a través del tiempo.

El mar como guardián

Las condiciones únicas de este espacio han dado origen a un cacao apreciado por su calidad y riqueza aromática con reconocimiento internacional.

Herencia africana

La ruta conecta la ciudad de Maracay con el pueblo de Choroní, atravesando el Parque Nacional Henri Pittier, regalando uno de los paisajes más emblemáticos de la costa venezolana.